Milagros Aznarez, tiene 17 años y fue seleccionada para viajar a la NASA

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Milagros Aznarez es una de las 50 alumnas elegidas -entre 900 postulantes- para pasar una semana en el Space Camp. Sus sueños de la infancia, sus expectativas y la cuenta regresiva al viaje.

Milagros tiene 17 años y es una de las cincuenta elegidas por la Embajada de Estados Unidos para viajar al Space Camp de la NASA en Hunstville, Alabama.

Durante una semana, junto a otros chicos argentinos de su edad -todos cerca de terminar el secundario- jugarán a ser astronautas. Serán entrenados como si fueran a una misión espacial.

-Mi mamá leyó del concurso en un diario y me dijo: “¿Por qué no te postulás?” -cuenta Milagros a Infobae-. Porque a mí de chiquita siempre me interesó lo que es la astronomía fusionada con la biología, lo que se llama astrobiología. Leí un poco de qué se trataba y me anoté. Lo hice a último momento: el último día a la noche terminé de mandar todos los formularios y no me tenía mucha fe.

De fondo está el Planetario de Palermo, la imponente cúpula semiesférica gris. A Milagros la acompañan sus padres y su hermana menor, Isabela, de 8 años que juega con su perro. También la acompañan su estetoscopio y los clásicos manuales Kapelusz sobre ciencia que leía hace no tantos años, aunque ella diga “de chiquita” como si hubiera pasado una eternidad en el medio.

De chiquita no se me ocurría cien por ciento ser astronauta. Quizás porque no lo veía posible. No tenía ese típico sueño de los nenes. Era muy bichera, muy fanática de los animales. Sí leía cosas del espacio y me gustaba. A medida que fui creciendo y aprendiendo sobre física, la astronomía se me fue haciendo un campo cada vez más interesante. Tengo varias opciones, pero es probable que a partir de este viaje, me decida por estudiar biología orientada al espacio.

Milagros es alumna de la Escuela Agropecuaria, que depende de la UBA

Milagros es alumna de la Escuela Agropecuaria, que depende de la UBA.

La iniciativa de la Embajada no es casual. Surge en conmemoración del 50 aniversario del alunizaje del Apolo 11. Milagros solo fue una de los 900 postulantes, procedentes de 17 provincias diferentes del país. Para lograr la selección debió sortear un largo proceso. Primero evaluaron su desempeño académico, las notas de su boletín. Después le pidieron que certificara el nivel de ingresos de sus padres; solo está dirigido a chicos que no podrían viajar por sus propios medios. También evaluaron su nivel de inglés y, por último, debía demostrar un interés real por la ciencia.

En realidad, tuvo que hacer un video en inglés para respaldar ese último punto, su interés por la ciencia. Tenía que ser sobre un tema que le interesara. Eligió campos electromagnéticos, un tema que le despertó curiosidad mientras cursaba Física en tercer año de la Escuela Agropecuaria, una de las secundarias que depende de la UBA, donde el año que viene egresará.

Pasó poco más de una semana de su postulación. La ilusión se apagaba a medida que pasaban las horas. Era el último día para recibir la noticia. A poco del cierre, llegó un llamado. “Era de la Embajada. Me avisaron que había quedado preseleccionada. Y también que me iban a entrevistar en ese mismo momento. Me agarraron desprevenida. Tenía que hablar en inglés. Mostrar un nivel dentro de todo bueno. Por suerte fue una charla distendida sobre mí y salió bien. A la semana me avisaron por mail que estaba entre los 50”, recuerda.

A dos meses del viaje, los chicos ya se empiezan a conocer. Armaron un grupo de whatsapp donde intercambian inquietudes sobre los trámites que tienen que hacer, especulan sobre cómo será la experiencia, cuentan los días que faltan. Más allá de la información escueta que da la página oficial, nadie conoce con detalle el cronograma de actividades. La idea es esa: sorprenderlos en el Space Camp.

Primero espero hacer amistades que seguramente nunca hubiera hecho de no ser por este viaje. Y después hay un montón de experiencias vinculadas al programa. No todos los días tenés la posibilidad de entrenar como un astronauta en simulaciones verídicas. Por lo que sabemos, vamos a hacer buceo, a diseñar nuestro propio cohete, a experimentar la gravedad cero. Pero hay mucho más que seguramente no sabemos.

Lo que sí saben es que antes de viajar pasarán tres días en un hotel porteño. Harán un city tour por la Ciudad y se irán conociendo. El 21 de septiembre partirán hacia Alabama, donde los espera el Space Camp. Será como un viaje de egresados, pero al espacio.


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