Héroe Gualeguaychuense trabajó rescatando vidas en el atentado de la AMIA

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Hero Gualeguaychuense worked rescuing lives in the attack of the AMIA.

Se trata de nuestro héroe, el Señor César Gómez, que a la edad de 16 años formó parte del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú , donde estuvo dos años, y luego de pasar por el instituto de formación ingresó a Bomberos Voluntarios de la Policía Federal Argentina, César es conocido en la ciudad por su trabajo incansable en Bomberos Voluntarios de Gualeguaychú, quien hace 25 años atrás trabajó activamente en el recate de vidas en el atentado a la sede de la AMIA.

César quien fue consultado por la redacción de Diario Nova, nos relataba lo siguiente:

El 18 de Julio 1994 a las 9:53 horas, se encendió cartel lumínico indicando salida 1ra y 2da dotación  el alto parlante decía “sale 1ra y 2da dotación,  explosión y derrumbe en calle Pasteur al 600, en el desplazamiento hacia el lugar la radio frecuencia de nuestra dotación comenzaba a emitir todos los pedidos de concurrencia de unidades para Pasteur 633 y las primeras comunicaciones de los que llegaban, nos permitían imaginar el desastre que acontecía, pero no de la magnitud real, que al llegar nos sorprendía y nos inmovilizaba por unos segundos.

Era difícil saber cuál era la mayor urgencia, el lugar en donde más nos necesitaban o por donde comenzar o continuar, ese día trabajamos  muchos bomberos, médicos, enfermeros, policías, rescatistas y gente que en forma desinteresada quería colaborar ante tal calamidad.

Cada uno tendrá su recuerdo y a lo largo de estos 25 años, cada uno guarda una imagen, pero nunca me voy a olvidar los momentos, situaciones y cosas que viví en la AMIA.

A 25 años de aquel 18 de julio de 1994, el edificio AMIA sufría un atentado terrorista, la explosión dejó en ruinas la sede, arruinó más de 1000 viviendas a la redonda, acabó con la vida de 85 personas, y dejó  gravemente heridas a más de 300.

Hoy perduran intactos los recuerdos, una “mochila” que cargaremos los bomberos de por vida, yo tenía 29 años en aquel entonces,  pero al igual que cada 18 de julio me viene a la mente todo aquello  vivido…”los pedidos de silencio cuando se oía algún ruido desde los escombros, la voz de un jefe que ordenaba de inmediato la detención total  de los ruidos, más tarde llegaba la noche y el mismo silencio se pedía  al presumir que había alguien debajo, se detenían de inmediato los grupos electrógenos, las herramientas de corte etc.

En lo personal un día imborrable, quizás a todos mis colegas les pasará lo mismo en esta fecha.

Mis respetos y condolencias a todas las familias que fueron víctimas de aquel desastre, concluyó César Gómez.

 


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