MAICITO: El revientacaballos en Gualeguaychú también se consigue-Nova

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Si bien es cierto que hay distintas especies animales que han sido puestas en el mundo natural para brindar servicio y alimento al hombre, también es cierto que el ser humano acostumbra a transgredir las normas de respeto hacia la naturaleza.

Por estos días se están cuestionando fuertemente algunas actividades deportivas en las que se utilizan animales para competir y beneficiar al hombre en sus apuestas o simplemente en sus deseos de obtener cierta porción de gloria. Disfrute que sólo puede tener el ser humano desde su trastocada racionalidad y no los animales que no entienden de competencia más allá de la que libran para la supervivencia cotidiana.

No podemos obviar tampoco el sometimiento que algunos hacen a los animales bajo el pretexto que los usan para trabajar.

Un caballo es un animal de trabajo que puede estar al servicio del hombre para realizar determinadas tareas. Eso no justifica que esté mal alimentado, castigado a golpes o sometido a esfuerzos enormes que no está en condiciones de afrontar.

Más de una vez hemos visto en las calles de Gualeguaychú, caer extenuado a un caballo que tira un carro, totalmente debilitado y sin la más mínima atención por parte de su dueño.

A diario podemos ver cientos de perros que deambulan por las calles hambrientos y enfermos, porque algún humano decidió no hacerse cargo y los deja librados a su suerte en cualquier lugar.

Hoy nos vamos a ocupar de una práctica que tiene lugar en el ámbito del turf y que no es otra cosa que un verdadero “revientacaballos”.

Se trata de un alimento, especialmente preparado, que se da a los caballos de carrera para que rindan con más eficacia a la hora de correr en la pista de los hipódromos.

Este producto es conocido como “El maicito”. Se trata de una mezcla de maíz machacado con sustancias como la estricnina y el arsénico, además de anabólicos, anfetaminas y otras drogas prohibidas.

Este verdadero veneno se da a los caballos unos quince días antes de correr, con lo cual se logra que no aparezca en los análisis previos al evento, pero su efecto sí dura en el animal para que su rendimiento sea mucho mayor y gane la competencia.

Este producto está al alcance de cualquiera en algunas veterinarias (no todas), en los propios hipódromos y hasta en mercado libre a un costo de $ 500.-

Un profesional veterinario nos contaba que este producto es usado en nuestro medio y que hay algunos veterinarios que lo venden sin problema. También nos confesaba que al darle esto a los caballos es como si tuvieran en su cuerpo una bomba de tiempo que los hace rendir mucho más que lo habitual, pero les deja secuelas muy graves.

En todos los casos la vida del animal se reduce a la mitad y en algunos terminan muriendo repentinamente por infarto mientras corren o al culminar una carrera.

Explican también que ningún caballo correrá mucho más por el maicito, ya que sólo podrá dar lo que su capacidad locomotora le permita. Ocurre que este producto hace el trabajo que el cuidador no ha hecho con el entrenamiento diario y entonces se consiguen los resultados de manera artificial.

El arsénico hace que suba la capacidad del animal de incorporar proteínas y la estricnina disminuye el tiempo de reposo de la fibra muscular. Otras drogas, como el clenbuterol y el salbuterol, son broncodilatadores que permiten mayor llegada de aire a los pulmones y prolongar así el período aeróbico.

Esto genera en el animal una serie de problemas que se traducen en lesiones o desgarros, sangrado en su aparato respiratorio y la posibilidad concreta que de un día para otro amanezca con su organismo destruído y no sirva más para correr.

También sabemos que esta mezcla letal se usa en los perros galgos que también se usan para correr carreras.

Afortunadamente, en estos días se está prohibiendo las carreras de galgos en casi todo el país, aunque aún faltan muchos distritos para desterrar esta práctica verdaderamente despiadada.

Cuando alguien tiene un comportamiento inadecuado se lo suele tildar de “¡Animal!”. Sin embargo, podemos comprobar a diario que ese calificativo es un honor para cualquiera de nosotros.

¿Cómo nos llamarían los animales, si pudieran hacerlo, a los seres humanos que hacen esto? ¿Humanos?

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