¿Cuántas monedas vale la vida de un policía?

Difunde en las redes

How many coins is worth the life of a policeman?.

Muy buena pregunta para el sistema perverso y garantista que tenemos en nuestro país, garantías que en muchos casos se exceden en amparar a los delincuentes.

Remarcando y puntualizando el estado de derechos que tenemos todos los argentinos, celebramos este óptimo estado, entre derechos y garantías.

“Pero” el común de la gente habla que los delincuentes tienen más derechos que sus propias víctimas, y no creemos que nuestra sociedad haga un balance erróneo en lo que expresa, reclama y exige, más protección para los hombres de bien.

Es de conocimiento público lo ocurrido en una de las comisarías de Gualeguaychú, un policía fue lastimado y presenta un corte en su rostro por arma blanca, debido a que intentó reducir a un “LOCO” que por problemas de alcoba se quería quitar la vida según argumentó el sujeto.

¿ Cómo es eso de interrumpir en una Comisaría amenazando, gritando y manipulando un arma blanca?.

Pongamos la situación al revés, si el funcionario para proteger la vida de segundas y terceras personas hubiese sacado su arma reglamentaria y hubiese disparado contra el “LOCO”, hoy estaríamos titulando POLICÍA DETENIDO.

 ¿Cuántas monedas vale la vida de un policía?.

Hagamos una subasta y pongamos precio: para nosotros, no tiene precio, las razones son múltiples, entre salarios mal pagos, la inflación económica les comió el sueldo, adicionales que no se pagan en tiempo y forma, recargos de guardia, horas excesivas, falta de logística para desarrollar sus tareas de prevención, la falta de respecto que se le perdió a la autoridad. También el Gobierno les  falta el respeto cuando tienen a miles de policías no únicamente en la provincia de Entre Ríos si no a nivel país, ajustados económicamente y expuestos a que cualquier delincuente ataque y dispare primero.

Nuestro Código Penal regula en su art. 34, incs. 6 y 7, diferentes exigencias para considerar que una acción pueda ser tenida por una legítima defensa, cuyo efecto más importante es que elimina la responsabilidad penal. En primer lugar, que una persona sea agredida por una acción de otra, lo que implica una falta de provocación de quien se defiende, por ej. Mediante insultos; suele discutirse si procede la defensa frente a inimputables (por la edad personas menores a 16 años, o por cuestiones de salud mental), parte de la doctrina sostiene que no, aunque estimo que sí es viable pues la ley no establece una limitación ahí. La agresión debe ser actual, según la ley, aquí es donde entra en consideración por ejemplo, si se puede perseguir al ladrón y obrar contra él o bien quien advierte que está por ser asaltado, golpear al delincuente; la ley establece dos situaciones bien diferentes, por un lado, impedir la agresión, que sería el último caso mencionado, es un adelantamiento temporal, pues nadie tiene porqué soportar un hecho ilícito; por otro, repeler la agresión, lo cual solo puede tener lugar una vez que la misma ha comenzado. Una vez que cesó esa agresión, el derecho deja fuera la posibilidad de continuar con actos de defensa, de seguir podría estarse en exceso (art. 35 CP), lo cual es punible, con pena menguada, entran aquí los supuestos donde luego de defenderse la persona, continúa golpeando a su atacante, en el primer tramo está justificado, por los golpes restantes será punible por un exceso. El tercer requisito es la ilegitimidad de la agresión, lo que implica ilegítimo frente al derecho en general, se trata de una conducta que no nos encontramos obligados a tolerar. En cuarto término, se exige necesidad racional del medio empleado, para neutralizar la agresión, es el límite a la defensa, pues la ley las admite de modo excepcional. La necesidad se determina frente a cada caso en concreto, de allí que ningún hecho sea igual a otro y que no existan soluciones preconcebidas, lo importante será la relación existente entre agresión y defensa, por ej. la fuerza y peligrosidad de la agresión, medios utilizados y la posibilidad de defensa del agredido. La racionalidad en el medio implica que no debe haber una absoluta desproporción, quien se defiende deberá escoger, para estar justificado, de entre los medios a su alcance el adecuado para una defensa eficaz, si disponía varios eficaces, el menos lesivo entre ellos, en la medida que no implique soportar daños a bienes propios o correr el riesgo de una defensa ineficaz al optar por medios inseguros. La ley no establece una limitación en cuanto a los bienes defendibles, por lo cual todos lo son.

Así las cosas, cuando los delincuentes argumentan legítima defensa, rapidito se les aplica el código, ¿pero qué sucede cuando se trata de un policía?.


Difunde en las redes

Comentarios

comentarios