“Al pueblo, pan y circo”: Gualeguaychú dos ciudades en una

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“To the people, bread and circus”: Gualeguaychú two cities in one.

Bien conocido es el dicho «Al pueblo, pan y circo», que muy probablemente todos hemos escuchado alguna vez, y que de hecho, se generó entre los gobernantes de la antigua Roma —«panem et circenses»—, precisamente porque acostumbraban ofrecerlo al pueblo a cambio de obediencia, de su confianza y —sobre todo— de mantenerse alejados de los asuntos que preferían conservar dentro del círculo político.

Un dicho más que acertado para describir la realidad que envuelve a Gualeguaychú hoy.

Por un lado, los vende humo que pretenden seguir apostando a una ciudad turística, enmarcada en las costas de un río contaminado y con un espectáculo a cielo abierto maravilloso que, cual coliseo romano, nos mantiene ocupados, alegres y desentendidos de la realidad.

Paseos, eventos y maceteros abundan. Politiquería barata que pretende meternos por los ojos un par de obras e intenta tapar el sol con un dedo.

Por otro lado está la Gualeguaychú olvidada: la de los cortes de luz casi a diario, la sin veredas, con calles intransitables, la que necesita que pongan más luminarias para no comerse los baches que hay en las calles de la “periferia”. Sí, hay a otra Gualeguaychú, la que nuevamente, lamenta hoy, otra muerte por suicidio de un joven.

No puedo creer que no nos demos cuenta que estamos haciendo las cosas mal. Que nos creemos tan omnipotentes y vendemos un montón de espejitos de colores porque “a mí no me pasa”

¿Qué esperás hermano? ¿Encontrar a tu hijo, sobrino, hermano, pariente muerto por el consumo o la abstinencia de drogas?

¿Qué esperás hermano,  para dejar de hacer reverencia a quienes se llenan los bolsillos con la venta de drogas?

¿Qué esperás hermano para denunciar? ¿Tenés miedo a las represalias? Yo también… Pero tengo hijos, sobrinos, hermanos, familia. Y me da más miedo perder a uno de ellos.

¿Qué esperás hermano para salir del comodismo y luchar por tus derechos?

¿Qué esperás hermano para pedir un centro de rehabilitación para nuestros gurises? Un centro que sirva, que atienda y contenga. Un centro que no sea un paso para cumplir con un formalismo. Un centro que atienda no solo al adicto sino a toda la familia.

A gritos piden ayuda nuestros gurises. Esos mismos gritos,  que aparecen enmudecidos para la mayoría de los políticos que hoy llevan la gestión de gobierno adelante.

¡Y después me viene a hablar de Derechos Humanos!

¿O acaso vos también, hermano, pensás como yo,  que hay conveniencia y connivencia en la ciudad?

¿Hablamos de lo mismo?… Las altas esferas no pueden seguir con semejante deforestación mental, sin siquiera expresarse ante la cantidad de suicidios y casos que son producto de la desidia y la falta total de humanidad y compromiso con el otro.

Somos pocos y nos conocemos. Dejemos de enterrar  gurises que caen como moscas y de buscar culpables para sacarnos el lazo.

Acá hablamos de una policía atada de pies y manos, porque si actúa se la condena.

De la paupérrima cuota con que la policía subsiste en una comisaría en Gualeguaychú y de las escalofriantes exigencias disfrazadas de lo que llaman “el cumplimiento del deber”.

No nos dejemos engañar más: “Al pueblo, pan y circo”. Así la vida sigue, la complejidad de los casos se agrava, la gente pasa hambre, los servicios son nefastos y caros, la inoperancia está a la orden del día.

Yo no quiero más “Pan y circo”. Yo quiero una ciudad con igualdad de oportunidades. Yo quiero una ciudad donde los que deben hacerlo, pongan lo que tienen que poner y comiencen a trabajar en serio.

¡Por tus hijos, por los míos, por los nuestros, por nuestras familias! ¡Basta de “pan y circo”.

Por Brave.


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