Ganancias: los más afectados son los trabajadores nuevos-Nova

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LA PRESION TRIBUTARIA.Es porque pagan el impuesto pleno si ganan más de $ 15.000. Pero los que cobraban eso en 2013, siguen sin pagar.

El impuesto a las Ganancias afecta cada vez a más trabajadores por la falta de una actualización de los topes en base a la inflación real. Pero castiga más a aquellos que empezaron a trabajar por primera vez durante este año o a los asalariados que no trabajaban entre enero y agosto de 2013 y este año consiguieron un empleo.


Así, si esos empleados “nuevos” arrancaron este año con un sueldo bruto inicial mayor a $ 15.000 quedaron alcanzados por el impuesto a las Ganancias. En cambio, los que ganaban menos de esa cifra entre enero y agosto de 2013 no pagan el impuesto aunque ahora -por las paritarias- tengan un salario nominal muy superior al tope que se fijó en aquel entonces.


Por ejemplo, el empleado casado con 2 hijos que trabajaba hasta agosto de 2013 y cobraba menos de $ 15.000, dejó de pagar Ganancias desde ese momento. Y si hoy gana $ 25.000 tampoco paga.


En cambio, un nuevo empleado que tenga ese mismo sueldo de $ 25.000, deberá soportar que le descuenten $ 28.512 anuales por el impuesto a las Ganancias.

El Ministerio de Economía además mantuvo para 2015 el límite de $ 15.000 que había fijado entre enero y agosto de 2013 para determinar quienes quedan exentos o alcanzados por Ganancias, sin tomar en cuenta que, por la inflación, los pesos de 2015 no tienen el mismo poder de compra que en 2013.


Andres Mir, del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) le dijo a Clarín que “las inconsistencias e inequidades” de Ganancias son evidentes porque, de acuerdo a las normativas vigentes, “si un empleado percibía a agosto de 2013 una remuneración bruta de hasta $ 15.000 sigue exento cualquiera sea su remuneración actual. De esta manera, el impuesto tiene un tratamiento inequitativo para los trabajadores que si han quedado alcanzados por el impuesto y estén percibiendo actualmente el mismo sueldo”, planteó.


Un situación tanto o más grave, explica Mir, es que un trabajador que hasta agosto de 2013 ganaba menos de $ 15.000, sigue exento aunque hoy gane $ 50.000 o más. Pero un “nuevo trabajador” con un sueldo bruto menor de, por ejemplo $ 40.000, en el año le descuentan por Ganancias la friolera de $ 93.893.

El primero, que gana más, no paga nada y el descuento de Ganancias del segundo, con un ingreso inferior, alcanza al 21,8% del sueldo neto.


Otra incongruencia es que se establecieron diferentes mínimos no imponibles según las escalas salariales. Eso lleva a que trabajadores alcanzados por Ganancias tengan saltos en el pago del impuesto provocando inequidades adicionales entre los trabajadores que se encuentran en los valores marginales de cada escala. Por ejemplo, quien gana $ 29.720 mensuales, le descuentan por año de Ganancias $ 2.400 más que quien cobra 2 pesos menos, o sea $ 29.718. Así, el de mayor sueldo tiene un ingreso neto inferior.


La estructura del impuesto está plagada de distorsiones. Y generan notables desigualdades entre trabajadores de similares ingresos y más grave, en perjuicio de los que menos ganan, según el momento en que el empleado ingresó al mercado de trabajo formal.

El experto Nadin Argañaraz, también integrante del IARAF, concluye que “además de la notable complejidad administrativa en la liquidación del impuesto y de ser muy difícil de entender para los empleados que sufren las retenciones, la estructura actual de Ganancias genera una gran cantidad de inequidades, al darle un tratamiento fiscal diferente a contribuyentes de la misma o muy similar capacidad de pago. En este sentido la situación vigente actualmente es mucho peor a la que se registraba cuando estuvo vigente la denominada tablita de Machinea”, añadió.

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