La humanidad, gran beneficiada y principal detractora de la vida silvestre

Difunde en las redes

Humanity, great beneficiary and main detractor of wildlife.

La polinización, la captación de C02 o el agua, son algunos de los beneficios de “una lista incompleta” de servicios ecosistémicos que la naturaleza brinda a la humanidad que, a pesar de ello, se empeña en degradarla.  Se trata de unas prestaciones que, a pesar de las actividades humanas, la naturaleza insiste en ofrecer.

El ser humano es “biodependiente”, como demuestra el hecho de que “más del 80% de su actividad económica” se basa en la existencia de la fauna y la flora, además de que disfruta por descontado de los servicios ecosistémicos que tienen su origen en la vida silvestre.

Teresa Gil, especialista en biodiversidad y áreas protegidas de WWF, ha recordado que el informe de Evaluación de los Ecosistemas del Milenio, elaborado bajo el mandato del Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan en el año 2000, identificó hasta 22 servicios ecosistémicos en España.

“Unas prestaciones que la naturaleza provee gratuitamente y que mejoran nuestra calidad de vida” pero casi la mitad se encuentran “degradadas por un uso insostenible del medio natural”.

La lista sería interminable.

La polinización:

El frenético vaivén de abejas, mariposas y demás insectos está directamente relacionado con la disponibilidad de alimento en el planeta, ya que “el valor económico de la producción de alimento derivado del servicio que prestan los insectos polinizadores es de 500.000 millones de dólares a nivel mundial”.

Por ello la desaparición de esos pequeños animales tendría un impacto en la economía mundial “muy significativo” y conservarlos “debería ser una prioridad”, ha advertido Gil.

Y es que, “aunque pasan desapercibidos, son esenciales”, porque los insectos no son sólo importantes para las finanzas de la humanidad, ya que según ha explicado Oberhuber, los insectos además el principal alimento de “muchísimas especies de aves y mamíferos”, por lo que “la desaparición del grupo más numeroso pero también más amenazado, sería catastrófico”.

La captación de CO2:

Si imagináramos una vida sin plantas ni bosques, “nos quedaríamos sin ropa, alimento, sin madera”, pero en un contexto de cambio climático mundial, la humanidad perdería uno de sus principales colaboradores para el “secuestro” de carbono de la atmósfera, ha subrayado Gil.

Según Gil, hay otros valores intangibles de los bosques “más vinculados a la vida social y que repercuten en nuestra salud física y mental”, actividades económicas sostenibles como “el ecoturismo, o valores estéticos y recreativos que permiten esa conexión con la naturaleza”.

El agua:

El agua, un bien escaso y “uno de los principales servicios ecosistémicos”, es además “esencial para la vida, y para amortiguar el impacto del cambio climático, por lo que “invertir en la conservación de los ríos y humedales, repercutirá positivamente en el ser humano y en los ecosistemas”.

Los ecosistemas acuáticos están “gravemente amenazados por las actividades humanas, como la pesca” , ya que según Oberhuber “en los años sesenta del siglo pasado se introdujeron en los ríos y embalses especies exóticas que se han adaptado y que se han convertido en invasoras”.

Según este experto, especies como “la carpa, el black bass, el siluro, o la trucha arcoiris”, fueron liberadas en la naturaleza para darles caza.

“Cuando una especie invasora acuática llega a un nuevo entorno, recorre y ocupa otras zonas de la cuenca, por lo que la amenaza es grave”, ha advertido Oberhuber.

Servicios ecosistémicos.

Teresa Gil ha recordado que “en los últimos 50 años, los seres humanos han transformado los ecosistemas más rápida y extensamente que en ningún otro período de tiempo de la historia”, en gran parte para “resolver rápidamente las demandas crecientes de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible” que han provocado la degradación del 45 % de los servicios, por un uso “insostenible” del medio natural.

A todos estos beneficios no se les da importancia”, y además ha advertido de que, “cuando hablamos de la destrucción de la naturaleza o de la extinción de especies, se tienen que activar las alarmas porque esa es la base de nuestra propia existencia” ya que “dependemos de la vida silvestre para sobrevivir como especie”.


Difunde en las redes

Comentarios

comentarios