sáb. Abr 20th, 2019

Demuestran cómo el alcohol daña el ADN y genera una peligrosa dependencia

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Demonstrate how alcohol damages DNA and creates a dangerous dependence.

Aunque muchos estudios garantizan que una copa de vino puede traer beneficios para la salud, otra gran cantidad de análisis científicos relativizan los escasos aspectos positivos de ingerir alcohol en cualquier cantidad, y en esa línea, aseguran que hasta un solo trago impacta de forma negativa en nuestro organismo.

En la Universidad de Rutgers, en Estados Unidos, un grupo de científicos descubrió – en un trabajo conjunto con investigadores de la facultad de Medicina de la Universidad de Yale- que el alcohol altera ADN de forma tal que puede generar la sensación de querer consumir cada vez más.

El estudio se centró en dos genes vinculados al control del comportamiento y cómo modifican bajo los efectos del alcohol. El primero de ellos es el PER2, de influencia en el reloj biológico, y el POMC, que regula el mecanismo de respuesta ante el estrés. Tras comparar dos grupos de bebedores -el primero de consumo moderado y el segundo con personas que beben excesivamente – observaron que los genes se modificaron en este último grupo: mermaron la velocidad de producción de proteínas y potenciaban el impulso y gusto a tomar ante situaciones de estrés.

Cuanto más tragos, más se acentuaban las modificaciones en genes. Y así se daba inicio a un círculo vicioso: cuanto más alcohol se consumía y por ende más se dañaba a los genes, aparecía mayor voluntad de seguir bebiendo compulsivamente. Citado por la BBC, el profesor Dipak Sarkar, autor principal del estudio, concluyó: “Hemos descubierto que las personas que beben mucho pueden estar cambiando su ADN de una manera que les hace desear más alcohol. Esto puede ayudar a explicar por qué el alcoholismo es una adicción tan poderosa”.


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